EMPLEABILIDAD: ESTRATEGIA PERSONAL

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Durante estos últimos años, la destrucción de empleos ha sido una constante. En estos momentos, con crecimientos reales del PIB cercanos al 3%, empezamos a vislumbrar una salida real de la crisis que pasa por la creación de puestos de trabajo, aunque todavía tenemos un nivel de desempleo lejano para lo que sería normal en un país como España.

 

Lejos de coyunturas económicas y políticas (la economía va muy ligada a la política), ayer fue la burbuja inmobiliaria y ¿mañana?, ¿la invasión de la robótica? Lo cierto es que trabajar, ese derecho constitucional, se hace complicado, difícil y muchas veces imposible especialmente en determinados segmentos de la población (mujeres, jóvenes, …). Normal que cunda el desánimo.

 

Como casi siempre, el mercado de trabajo va por delante de la formación.

 

Obviamente, este desajuste es un problema porque el mercado acaba demandando aquellos empleos que el sistema educativo no es capaz de generar rápidamente. Si a esto le añadimos la poca cultura de emprendimiento y el fracaso escolar, la empleabilidad de muchas personas se complica. A pesar de las nuevas tecnologías, vivir en un entorno rural suponer una barrera adicional. Pero, que no cunda el pánico.

 

De igual forma que por una cuestión de supervivencia, empresas y negocios deben estar atentos y vigilantes a los cambios y movimientos del entorno, las personas en búsqueda activa de empleo bien por cuenta ajena (asalariadas) o bien por cuenta propia (autoempleo), deben también tener una actitud estratégica, una actitud de anticipación. La actitud de la persona no depende de terceros, depende de ella misma.

 

Como apuntó Albert Ellis, “toda persona tiene capacidad para cambiarse a sí misma”, y en esta línea, el programa IMPULSA MUJER RURAL tiene el objetivo de apoyar a la mujer rural y de contribuir a forjar una actitud en la mujer que mejore su empleabilidad.

 

Para empezar, es cuestión de querer.