Mi experiencia Impulsa

/

Hace algunos días alguien me preguntaba, ¿por qué era importante para mí el Programa Impulsa? Os cuento mis razones:
Soy Sofía Sanmartín, tengo 48 años y después de estar trabajando durante más de 23 años dentro de grandes, medianas y pequeñas empresas he tenido dificultades para encontrar mi hueco en el mundo laboral y he sufrido, como muchas de vosotras, largos parones durante estos años de crisis.
Creo que sigo siendo una persona valida, con experiencia en diferentes entornos administrativos;  pero como muchas mujeres, nos encontramos con dificultades “extra” a la hora de encontrar un trabajo; ya sea por la edad o por ser madre, que aparentemente te relegan de cierto mundo laboral.
El haber participado en los talleres y el asesoramiento de coaches me ha hecho tener una pequeña esperanza en mi relación con las empresas y comprobar que los reclutadores están cambiando la forma de buscar perfiles, por lo que "hay luz al final del túnel".
Yo no tengo espíritu emprendedor, me siento más cómoda trabajando por cuenta ajena, pero para ello he tenido que aprender como dar a conocer mi experiencia y salir al mundo exterior a través de las nuevas redes sociales.
Es evidente que hoy en día ya no se mandan cartas respondiendo a un anuncio. Las contrataciones suelen hacerse a través de contactos, eso lo tenía claro; ..... ¿Pero cómo desarrollar contactos si eres una persona reservada y que no le gusta nada exponerse en las redes sociales?.
Esa es la barrera personal con la que me he tenido que enfrentar, aunque no tenga nada que ocultar, simplemente soy una persona discreta y algo tímida.
Gracias al programa Impulsa, he cambiado mi punto de vista, porque me ha ayudado a conocer LinkedIn, que aunque sabía que existía desconocía que hoy en día es una herramienta valiosa para dar a conocer las capacidades y talentos que cada una llevamos dentro y de paso pierdo el miedo escénico a las redes sociales.
No es fácil conseguir un trabajo que se adapte a todas nuestras necesidades, pero si además no conoces las herramientas para conseguirlo, la tarea es mucho más complicada, por no decir casi imposible.
Por eso aprovecho este espacio para agradecer: a mi amiga Lola, por ponerme en contacto con el programara Impulsa, a los "asesores" por los talleres y a mi "guía" Nacho, por todo lo que me ha enseñado. Me han regalado unas "alitas" que tengo que aprender a mover.